- Portada
- Enciclopedia del CD Tenerife
- Historia Del Trofeo Teide Viii
Historia Del Trofeo Teide Viii
Historia Del Trofeo Teide Viii
El optimismo, la esperanza respecto a futuras ediciones y los deseos de buen espectáculo y éxitos económicos marcaron la presentación de la XXII edición (1992).
La final se celebró en día laboral (martes) y horario nocturno, para cumplir los requerimientos del C.D. Tenerife, que se enfrentó al Universidad Católica de Chile, encuentro en el que se impusieron los blanquiazules. Los chilenos accedieron a la final después de ganar por cuatro tantos a cero a un Orotava que, según Antonio Expósito en Jornada Deportiva, mereció más, puesto que no jugó mal, cerró bien filas atrás, pero se tuvo que rendir ante el mejor hacer rival; y que había dejado en la cuneta en la fase previa al Realejos. Los “copos” contaban esa temporada con hombres como Ibrahim, Joseíto, Moisés, Marcos Molina, Salva, Toño Reyes, Julio Durán, Pablo, Alexis, Felipe Martín, Tommy Duncanson, Pachi, Infante, Manuel o Diógenes.
Orotava, Realejos y Puerto Cruz obtuvieron 2,3 millones de pesetas en concepto de beneficios por organizar esta edición del torneo.
En la XXIII Edición, corría el año 1993, el equipo extranjero invitado, Club Atlético Rosario Central de Argentina, no llegó a la final, que disputaron Tenerife y Realejos. El presupuesto del torneo fue de 4,2 millones de pesetas. Después de un partidazo, la U.D. Realejos logró imponerse a los sudamericanos en la tanda de penaltis tras un empate al final de los noventa minutos (3-3). Recordemos que el Realejos, recién ascendido a Segunda B, bajo las órdenes de Santiago Martín, presentó el siguiente “once” en aquel memorable encuentro: Antonio, Peyo, Alexis II, Oti, Platero, Fredy, José Manuel, Eduardo, Toñesca, Santi y Chevi.
De nuevo el Tenerife volvió a alzarse con el título, pese a la entrega del Realejos en la final. Tres a uno fue el resultado de un bonito y entretenido partido. Las crónicas resumían así aquel encuentro: “Los Cuartos volvió a vibrar. El Tenerife ganó el Trofeo Teide ante un Realejos que estuvo magnífico. Felipe y Chano, con dos goles, neutralizaron la inicial ventaja de Eduardo. La superior preparación física fue la clave de la victoria tinerfeñista. Brilló la calidad.”
Jorge Valdano utilizó a los siguientes jugadores: Agustín (Manolo, min.70), Aguilera, Toño, César Gómez (Toni, min.68), Antonio Mata, Ezequiel Castillo, Chano, Conte (Paqui, min.77), Felipe, Pinilla (Pier, min.68) y Latorre (Dertycia, min.78).
Los Cuartos registró un lleno absoluto, alrededor de seis mil espectadores. Como prolegómeno al encuentro se disputó la final del Trofeo Altos de Guajara, que se adjudicó el Juvenil Orotava, ante el Juvenil Puerto Cruz, por 1-0, tanto obra de Jaime al filo del tiempo reglamentario.
En la Edición XXIV, 1994, se dio la mayor goleada en una final del trofeo, cuando el Tenerife le “endosó” seis tantos -sin encajar ninguno- al Veracruz de México. Por los blanquiazules jugaron: Buljubasich, Juli (Toño), César Gómez, Toni, Paqui (Percy Olivares), Conte, Del Solar (Antonio Mata), Chano, Ramis (Ezequiel Castillo), Juanele y Pizzi (Pinilla). El árbitro, Juan Manuel Brito Arceo, ante la dureza del encuentro, se vio obligado a expulsar a tres jugadores del conjunto mexicano. El encuentro había sido detenido en varias ocasiones. Además, a raíz de la expulsión en el minuto 70 de Figueroa, el colegiado fue agredido por Francisco Ramírez, que había sido sustituído y se encontraba en la banda; contra el cual Brito Arceo presentaría más tarde denuncia en el puesto de Comandancia de la Guardia Civil de La Orotava. Por último, el árbitro se vio en la necesidad de pitar el final del partido a falta de un minuto, ante las reiteradas amenazas de los jugadores aztecas.
Sin lugar a dudas este ha sido el equipo que más mala imagen ha dado en el Trofeo Teide, tanto por esa agresividad manifiesta como por la escasez de su juego. Ya en la semifinal ante U.D. Orotava no demostró excesiva calidad. El equipo orotavense mereció claramente la victoria, pero fue uno de esos partidos en los que la suerte no se tiene de cara. Cayó derrotado (2-0) en un encuentro donde la entrega de los “copos” fue total y las oportunidades a su favor se sucedieron sin materializarse: auténtica mala suerte.
